El ángel de la bicicleta

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Conocer la historia de una canción puede cambiar el modo de oírla. Eso pasa con El ángel de la bicicleta, una canción que nos ayuda a no olvidar a las víctimas recientes de la violencia de Estado en nuestro continente. 

El ángel de la bicicleta

…no tiren, que hay pibes comiendo

“Semillas” por Andrés Casciani - http://www.andrescasciani.com/

“Semillas”, ilustración de Andrés Casciani – http://www.andrescasciani.com/

El ángel de la bicicleta. Así se conoce hoy a Claudio Lepratti, el “Pocho”, un militante popular, un trabajador comprometido que murió asesinado por la policía en la provincia de Santa Fe, en Argentina, en medio de la crisis económica que enfrentó ese país en 2001. Claudio se definía a sí mismo como un cristiano revolucionario, fue seminarista y lo dejó todo para vivir en las villas miseria de la ciudad de Rosario. Trabajó en escuelas de las barriadas pobres, enseñó música popular, creó grupos de apoyo para niños y jóvenes, fue activista sindical, se movilizó por los humildes.

El 19 de diciembre de 2001, el “Pocho” Lepratti fue asesinado. Ese día, bajo el gobierno de De la Rúa, diversos saqueos asolaban Rosario. La policía salió a las calles a reprimir, a golpear, a disparar. Ese día, el “Pocho” estaba trabajando como auxiliar de cocina en un comedor popular en el barrio de Las Flores, en la escuela Mariano Serrano. Ese día, cuando las balas de plomo se acercaban al comedor de la escuela donde los niños comían, el “Pocho” se subió al techo y gritó: ¡hijos de puta, no tiren, que hay pibes comiendo!

Ahí fue cuando él recibió una bala. No fue un tiro casual. Fue dirigido, y quien apretó el gatillo fue condenado por ello.

Claudio soñaba con una sociedad mejor, y dedicó su vida a construir ese sueño. Trabajaba mucho, como hormiga, dicen sus amigos, y aspiraba a la construcción de un mundo distinto, “un mundo donde quepan todos los mundos”. Así se le escucha decir a él en el inicio del documental que retrata su historia. Claudio era uno de los imprescindibles.

León Gieco escribió una canción en homenaje al “Pocho”. Esta canción es responsable de hacer conocida esta historia de este lado de la cordillera. Mercedes Sosa la incluyó en su disco Cantora 2, cantando con Gustavo Cordera. Con esta letra, lo recordamos hoy.

http://misemillero.wordpress.com

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El ángel de la bicicleta

Cambiamos ojos por cielo
sus palabras tan dulces, tan claras
cambiamos por truenos

Sacamos cuerpo, pusimos alas
y ahora vemos una bicicleta alada que viaja
por las esquinas del barrio, por calles
por las paredes de baños y cárceles
¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

Cambiamos fe por lágrimas
con qué libro se educó esta bestia
con saña y sin alma
Dejamos ir a un ángel
y nos queda esta mierda
que nos mata sin importarle
de dónde venimos, qué hacemos, qué pensamos
si somos obreros, curas o médicos
¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

Cambiamos buenas por malas
y al ángel de la bicicleta lo hicimos de lata
Felicidad por llanto
ni la vida ni la muerte se rinden
con sus cunas y sus cruces

Voy a cubrir tu lucha más que con flores
Voy a cuidar de tu bondad más que con plegarias
¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

Cambiamos ojos por cielo
sus palabras tan dulces, tan claras
cambiamos por truenos

Sacamos cuerpo, pusimos alas
y ahora vemos una bicicleta alada que viaja
por las esquinas del barrio, por calles
por las paredes de baños y cárceles
¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

 

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El autor:

Gonzalo Gallardo. Psicólogo educacional y profe. Hay días en que quiero escribir. Los más, me dedico a leer, disfrutar y aprender.

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