Miercoles 24/05/2017

Feria del Libro de Buenos Aires: destruyendo mitos en tres preguntas

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Entre abril y mayo de 2015 se desarrolló en Argentina la versión número 41 de la Feria del Libro de Buenos Aires, evento de reconocida importancia, destacada en su sitio oficial por ser la feria de libros más concurrida del mundo de habla hispana. Paula Peña la visitó, y nos ofrece sus impresiones.  

Feria del Libro de Buenos Aires: destruyendo mitos en tres preguntas

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Como me interesan los libros y muchas cosas que los rodean, es que he escuchado desde hace ya varios años comentarios sobre la Feria del Libro de Buenos Aires: que es enorme, que hay muchos más libros que en Chile, que estos cuestan la mitad que acá, y un largo etcétera.

Para saber si todo lo que cuentan es mito o realidad, en este artículo les contaré las verdades de la Feria de Buenos Aires: cómo es y qué se puede encontrar allá. Así, ustedes, lectores de este artículo, podrán concluir si vale la pena ir a esta feria, la más importante de Latinoamérica, según dicen.

1. ¿Más libros?

Como suele ocurrir en una feria del libro, al entrar por primera vez se siente la ansiedad ante tantos stands, tantas editoriales y tantos tipos de libros “¡es un mundo inabarcable!” piensa uno, que quiere recorrer y olfatear cada esquina para encontrar el mejor libro y, obviamente, al mejor precio. Y esta ansiedad se acrecienta más en Buenos Aires, una ciudad famosa por estar llena de librerías, y tener una gran oferta editorial. Basta caminar por la ciudad para notar lo visibles que son los libros allá; en la calle Corrientes, por ejemplo, uno puede encontrar una librería —o más— por cada cuadra recorrida.

Pero volviendo a la feria, es cierto que hay más libros que en Chile, pero la real ventaja de estar en la feria es tenerlos todos reunidos en un mismo lugar y poder acceder al catálogo completo de editoriales maravillosas que no tenemos tan a la mano en Santiago. En este sentido, lo mejor que se puede hacer es ir a los stands de las editoriales independientes argentinas como Adriana Hidalgo, Beatriz Viterbo o Eterna Cadencia. Y en el ámbito de la literatura infantil, hay que visitar dos independientes que cuentan con un catálogo valiosísimo: Pequeño Editor y Iamiqué. Entre lo que ofrece Pequeño Editor podemos encontrar joyitas como Abecedario, un libro que acaba de ganar el Premio Bologna Ragazzi Award, reconocimiento que se entrega en la Feria del Libro de Bolonia, la más importante a nivel internacional en el ámbito de la literatura infantil.

Aunque entiendo que varias de estas editoriales distribuyen sus libros en Chile, (Adriana Hidalgo lo hace a través de Fernández de Castro, Pequeño Editor a través de Catalonia y Iamiqué a través de Zig-Zag) no hay nada mejor que poder ver, en un solo lugar, todo el catálogo de estas independientes que vienen destacándose ya desde hace un tiempo.

Si se quiere buscar clásicos de la literatura a buen precio y en ediciones bonitas, hay que  visitar el stand de Losada. Allí están todos esos libros que uno quiere (o a veces siente que debe) tener en su biblioteca porque son imprescindibles: títulos de Jane Austen, Henry James, Honoré de Balzac u otros del estilo.

Y por último, si se busca publicaciones sobre música (historia, partituras, estudios, entre otros) hay que visitar el stand de Melos, editorial argentina que publica títulos para especialistas y adictos a la música. Hay, por ejemplo, partituras de bandas sonoras de películas y de clásicos desde Gardel o Piazzola, hasta Queen o Pink Floyd.

2. ¿Libros a mitad de precio? 

Luego de recorrer un poco la feria, mirar precios y compararlos con los de Santiago, uno se da cuenta de algo muy importante: NO todos los libros en Buenos Aires cuestan la mitad. Así es que hay que estar atento. Lo cierto es que muchas novedades pueden encontrarse a precios más o menos similares a los de Chile. Por ejemplo, lo último de Haruki Murakami, Hombres sin mujeres, costaba 199 pesos argentinos ($13.500 pesos chilenos) y en Chile cuesta $17.900. Es más barato, sí, pero ni se acerca a la mitad del precio. Otro ejemplo: Las Mil y Una Noches, un clásico editado por Alianza costaba en la feria 169 pesos argentinos ($11.000 pesos chilenos) y en Chile está a $13.900.

3. ¿Pasillos llenos y fans desesperados por conseguir una firma? 

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En mi recorrido (que fue durante tres días de semana), me tocó ver una feria llenísima. Muchos de los visitantes eran escolares llevados por los colegios (uno podría decir que los llevan obligados y que, por tanto, muchos de ellos no cuentan como público que voluntariamente va a la feria. Juzgue usted). Pero también me tocó ver a los fans, esos que están dispuestos a esperar horas, soportar el calor y la incomodidad con tal de que su autor favorito les firme un libro. Ocurrió con Megan Maxwell, autora de Planeta a quien no vi, pero lo que sí pude ver durante al menos una hora fue la larga fila de fanáticos que la esperaban sentados en el piso o donde fuera, con libro en la mano, tratando de no perder su lugar en la fila para lograr compartir un segundo con ella.

Supe, además, que los fans de Quino hicieron una eterna fila para conseguir una firma del famoso dibujante. Y como esta feria estaba dedicada a los booktubers, supe también que ellos tuvieron gran protagonismo: llenaron salas y generaron largas filas de fanáticos. Es el caso de Fa Orozco (México) y Javier Ruescas (España), dos booktubers que atrajeron a gran cantidad de público juvenil a la feria. Es interesante este fenómeno ya que hace un tiempo se escucha que la literatura juvenil es la más vendida en librerías y sus fans son fieles seguidores que no abandonan a sus ídolos acompañándolos en actividades y, por supuesto, comprando sus libros. Supongo que, conociendo este panorama, no es casual que esta versión de la feria haya puesto la atención en ellos.

Pasear por la Feria de Buenos Aires es estimulante y a la vez, agotador. Estimulante porque se encuentran muchos libros y, para los chilenos, es la oportunidad de comprar más barato. Y es agotador porque, como ocurre en cualquier feria del libro hay muchísima gente, mucho ruido por altoparlante (y también sin altoparlante), y no muchos lugares donde sentarse a leer.

Siempre se califica a esta feria como “la mejor de Latinoamérica” por lo que quise recorrerla “destruyendo mitos” como cantó alguna vez Gustavo Cerati.

El autor:

Paula Peña | Licenciada en Lengua y Literatura. Me gustan los libros y el té.

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