Las vidas que transcurren cuando las puertas del Condominio Venecia se cierran

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El Condominio Venecia, sus historias y habitantes, unos verdaderos personajes, en el cuento de Nora Kúsulas. La ilustración es cortesía de Boly

Las vidas que transcurren cuando las puertas del Condominio Venecia se cierran

Ilustración: Boly | http://bolyarte.blogspot.com/

Un edificio antiguo de ladrillos rojos y muros blancos. Diez pisos y en cada uno diez departamentos, la gran mayoría con tres dormitorios, dos baños, piso de parqué y luminosidad envidiable. Dos ascensores, uno para los transeúntes de los pisos pares y otro para aquellos que viven en pisos impares.

Una mujer mira diariamente por una de las ventanas de su living; ella es privilegiada. Vive en un apartamento con dos dormitorios y un baño. El dueño del departamento que arrienda amplió el espacio, sacó un muro y amplió el living.

Tiene una vista privilegiada, puede ver la puerta de acceso al condominio Venecia en primer plano. Observa quien entra y quien sale, también se percata de cómo la gente se transforma a medida que transcurren sus horas en los distintos departamentos.

Hay de todo, y ocurre de todo. Entrar al condominio Venecia es entrar a otro mundo, a un mundo surrealista, a un mundo lleno de cuentos, de fantasía, de literatura.

Cada piso tiene su sello, cada uno es único y particular

En el primer piso hay consultas, de psicólogos, dentistas, masajistas, especialistas. El segundo piso huele a comida, alimentos en cocción, poca luminosidad, donde los rayos del sol no entran con tanta facilidad ya que la vegetación exterior es muy tupida e impide su paso. El tercer piso es bastante peculiar, huele a viejo, a lustra muebles, a cama sin hacer, a intento por ventilar sin tanto éxito. Olor a cigarro y personas hermitañas, son los habitantes del cuarto piso. No molestan, no se escuchan, solo se huele el dejo de nicotina subir por el aire hasta el piso siguiente.

Quinto piso, aquí vive la mujer que narra esta historia. Un piso de pasillos largos y amplios con bastante luminosidad, pero no por ello menos peculiar. Es ella quien se imagina que cada habitante del edificio es un personaje único e inigualable.

Sin ir mas lejos, en el decimo piso vive Sancho Panza, un poco desnutrido y más alto, pero Sancho al fin y al cabo. Uno de los conserjes que lo saluda diariamente perdió un par de dedos luchando entre las filas del Rey Arturo. Amelie también vivió allí, pero se tuvo que marchar, ya se habían enterado quien era y a que película pertenecía.

Pinocho también vive allí, pero no miente, ya no… y su amiga que vive en el séptimo piso, una de las hermanas de Cenicienta le cree todo lo que le cuenta. El gorila, protagonista de muchos de los cuentos de Antonie Browne también transita por allí, no se sabe en que piso, pero se le ha visto trepar por los árboles de los jardines de este condominio tan extraño.

Entre la flora de los pastos vive una oruga, a quien le encanta contar sus historias a un gato negro (teñido de café, un tanto vanidoso)  quien lo escucha atentamente. A ratos la oruga fuma en su narguile y el gato desaparece en su búsqueda incansable de comerse un pequeño ratón cocinero que vive en el cuarto piso.

Así transcurre la vida en el Condominio Venecia, ¿Qué sucede en los pisos de más arriba? No sabría decirte, aun no me atrevo a subir, pues he escuchado a un pequeño niño llamado Enrique, quien al parecer se come los libros creyendo que así será más y más inteligente, mientras que en la escotilla (me han contado) hay una planta llamada Tita, una carnívora que decidió ser vegetariana y practicar yoga para mantenerse en línea.

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 El cuento anterior hace referencia a los siguientes libros:

Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes. Pinocho escrito por Carlo Collodi, La cenicienta de Charles Perrault, El Gorila de Antonie Brown, El Rey Arturo, Alicia en el pais de las maravillas escrito por Frederic de Leo Lionni, El increible niño comelibros, Oliver Jeffers, Tita, La planta maldita, Paula Fernández y Poly Bernatene.

El autor:

Nora Kúsulas | Griega de nacimiento, y por qué no decirlo. Nací en un hermoso y pequeño pueblo costero con aires y brisa marina matutina, con gaviotas y muchos olivos. Estudié Educación de Párvulos en la Universidad de Los Andes, donde aprendí que la gente podía vivir en una burbuja (si así lo desea), u otros tantos que nos arrancamos de ese mundo y llegamos a éste, al de la literatura, “al desorden”, a la belleza de la vida y a vivir con una sonrisa que contagia gente de manera constante y muy frecuente. Agradecida de la vida y de ser una mujer apasionada por la literatura, el gran motor de cambio de todo ser humano.

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