Romina Reyes, escritora: “Los personajes de Reinos están en una especie de transición”

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Conversamos con Romina Reyes, escritora chilena, cuyo libro “Reinos” (Editorial Montacerdos) obtuvo el Premio a la Mejor Obra Literaria del 2013 del Consejo Nacional del Libro y la Lectura en la categoría cuentos. 

Romina Reyes, escritora:

“Los personajes de Reinos están en una especie de transición”

Fotografía: Romina Reyes | http://hoyoglorioso.wordpress.com/

 

Googleas a Romina Reyes y te encuentras con, al menos, dos personas. Una tiene 27 años, está separada, tiene dos hijos y fue eliminada del reality Mundos Opuestos. La otra Romina es periodista, columnista y escritora, acaba de editar su primer libro, Reinos, vive con sus papás, sufre de un breve período de “bloqueo del escritor” y le gustó el último libro de Leonardo Sanhueza. Fue con la última con quien conversamos. Aquí un resumen:

Ya hay más de un par de entrevistas tuyas y reseñas del libro dando vueltas. ¿Cómo has sentido la recepción del libro? ¿Esperabas las buenas criticas? ¿Qué expectativas tenías cuando lo sacaste?

Siempre es gratificante sentir que tu trabajo es bien valorado. Creo que a todos los escritores les pasa. Cuando publicas haces un tránsito fuerte, desde un círculo de amigos o una “zona de confort”, como le dicen los gringos, a una pública y un poco más ruda. Ahora el desafío más grande es mantener eso. Creo que pasa mucho en Chile que hay escritores muy jóvenes que sacan un buen libro, que genera cierta bulla…

Como el fenómeno del buen primer libro y mal segundo libro…

Claro. O peor y no escribes nada más. O te demoras mucho en publicar. Y sé que a veces el demorarse o no en publicar va más allá de si eres bueno o no. Por ejemplo, hablaba con Diego Zúñiga, que sacó Camanchaca, y recién va a sacar otra novela, pero él trabaja. Quiero decir que si uno se dedicara exclusivamente a escribir, podría ser como Woody Allen, que saca una película al año.

Después del  esfuerzo intelectual en escribir el libro viene un proceso que quizá no tiene mucho que ver con eso…

Es raro esto de empezar a ver el libro como mercancía. Pensar “ya, te voy a dar esta entrevista a ti porque esto puede llegar a más gente y vender dos libros más”. Es extraño ese tránsito. Hablaba de eso con un amigo. No sé si estaré siendo muy llorona al respecto, pero creo que dejas un poco de escribir para volverte escritor. Y sales en el diario con una pose súper creída, o en el Clinic con cara de enojada, y es chistoso, y cambias un poco el enfoque. No hablo de nadie en particular al decir esto, pero tienes que tratar de no enamorarte de esa mini fama que llega para seguir en el oficio.

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¿Cómo nació este libro?

Yo escribo desde que iba en el colegio y siempre mi pretensión fue publicar. Quizá cuando era más chica y no entendía cómo era el mundo editorial yo esperaba poco menos que un día alguien me parara en la calle y me dijera “¿quieres publicar?”. Luego me metí a muchos talleres y me fui abriendo camino. El primero fue cuando estaba chica, como en segundo medio, con Juan Pablo Sutherland, pero no lo terminé. Después hice uno con Alejandra Costamagna, cuando iba en cuarto medio. Ese fue importante, porque me di cuenta que era algo que hacía bien. Después en Plagio con Luis López aliaga. Y el último fue con Alejandro Zambra, en la Diego Portales. Este libro es un poco el resultado de esos años de taller, más que una decisión consciente de crear un proyecto concreto.

Y además tienes un blog.

Sí, pero siento que a todas las redes sociales llegué tarde. Yo nunca tuve blog cuando toda la gente era bloguera. Pero tampoco es que ahora esté escribiendo mucho. Creo que estoy un poco bloqueada.

¿No estás escribiendo?

No mucho. Estoy embobada con esto de la fama —dice, riendo—. Tengo una idea pero no estoy logrando llevarla a cabo. Creo que el último cuento que escribí para el libro es del verano del año pasado. Y durante todo el año estuve corrigiendo, y fue mucha pega. Pero mis amigos dicen que es normal.

Los cuentos tienen un tono común, o una personalidad particular. Son personajes con trayectorias similares.

Una de las cosas bonitas del arte es que a veces te pasan cosas, como escritor, de las que no eres tan consciente. Más allá de no haber pensado los cuentos como una unidad, sí creo que responden a un momento. Son todos personajes que están creciendo, en una transición, en nada claro. Y estos cuentos son de un período, desde 2010 hasta 2013, en el que yo también me encontraba en lo mismo. En 2011 salí de la universidad, y estos años han sido de buscar pega, enfrentarte en la idea de ser adulto, hacerme cargo de mis deudas, pagar el crédito universitario, en fin… Y de alguna manera eso está en los cuentos. Más allá de haber querido o no, se queda plasmado. Si lo que creas sale de ti, cómo no va a tener nada tuyo. Además, no sé… de repente estoy en una volada muy depresiva. Siento que, cuando estai medio cagado… Cómo decir esto. A ver: el amor te puede salvar de muchas cosas. Pero el amor pensándolo en un sentido medio revolucionario, de encontrarte en otros, no solo en el sentido romántico, sino encontrarte en otra persona y sentirte identificado. Y con respecto a estos personajes, lo que yo quise tratar, en Larvas sobre todo, es esta imposibilidad de encontrarse, porque estai muy cagado. No saber cómo ejecutarlo bien.

¿Y qué estabas leyendo en ese tiempo? ¿Eres una buena lectora?

Creo que soy una lectora pajera, me demoro en leer y hay periodos en los que no leo nada. Pero son eso, periodos. Ahora estoy leyendo harto, pero ha habido momentos en los que no leo ni el diario. Y en ese tiempo estaba haciendo mi tesis y leí harto de porno, porque mi tesis fue sobre porno.

¿Y libros que te hayan provocado sentarte a escribir?

Hace un tiempo leí Expiación, de Ian McEwan, y me encantó. Pero creo que, más que querer escribir, me provocó esa frustración que a muchos les debe pasar, de pensar “me encantaría escribir algo así, pero no sé si pueda”. Sobre todo en esta época de libros chicos. El mismo Reinos tiene como cien páginas. Hace rato que no vemos libros grandes, al menos entre los debutantes.

¿Qué estás leyendo últimamente de escritores chilenos?

Leí la novela de Leonardo Sanhueza, La edad del perro. Lo conocí por sus columnas en LUN. Se parece un poco al de la Nona Ferández, como este mundo de niños enfrentados al gran relato de Chile durante esos años. Algo así como Papelucho en dictadura —explica, riendo—. También estoy leyendo un libro de poesía de César Vallejo, Poemas humanos, pero lo tomo y lo suelto porque lo encuentro un poco depresivo. Está bien deprimirse a veces, pero no te vas a azotar en el piso tampoco…

¿Y en qué proyecto estás enfocada ahora?

Hasta hoy he escrito solo cuentos, así que tengo el desafío de sentarme a escribir una novela. Mi idea es inspirarme en mis papás, su historia de amor, siguiendo un poco con la idea de escribir personajes medio cagados…

¿Tus papás están medio cagados?

Yo creo que sí —bromea— Pero todos, no sé. Tengo varias ideas dando vueltas en torno a eso. Una es que a mis padres, o a esa generación de jóvenes de los ochenta, aceptaba mucho mejor las cosas, o no tenía tanto tiempo para cuestionarse hueás. Mi mamá salió de la universidad y se puso a trabajar. Mi papá también, sin mediar mayor reflexión en eso. Ella quedó embarazada y se casaron, y punto. Y lo comparo, por ejemplo, conmigo, que trabajaba en el Clinic online y de repente renuncié y mandé todo a la mierda y me di un  tiempo para pensar, y entremedio corregir el libro y etcétera. Y pienso “eso es una hueá muy burguesa”, estoy tan cómoda económicamente que puedo tirarlo todo a la mierda, porque no tenía que pagar cuentas de luz, ni gastos de guaguas. No sé. Nuestros abuelos se quedaron juntos pese a muchas cosas. Nuestros padres fueron las primeras generaciones que se empezaron a separar. Y hoy, la gente de nuestra edad, tiene una concepción súper miedosa del amor. Vas probando, te metes con alguien y no quieres demostrarle que te interesa mucho. Entonces hay mayor libertad en lo amoroso, pero también es un poco más triste. La gente se va volviendo desechable.

Lanzamiento "Reinos" | www.icei.uchile.cl

El autor:

Eduardo Plaza Ávila | Periodista. Nunca ha tenido caries. Nunca ha sentido un calambre. A excepción de Daniela Aguirre, nunca nadie lo ha invitado a un matrimonio. Ex cliente de bares con CDF Premium.

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