La bañera

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Desde Argentina, Ire Goldfeder comparte el relato “La bañera”. Ilustra Vero Fradkin

La bañera

Ilustración: Verónica Fradkin | http://veronicafradkin.blogspot.com/

Mari, la señora que la cuida, pone el tapón en la  la bañadera y abre la canilla del agua caliente.

Le agrega, como siempre, unas gotitas de champú para que se cubra de espuma. La niña mira ese ritual sentaba sobre el inodoro y sus pies apenas tocan el piso.

Las aguas crecen y el baño se cubre de vapor.

Mari, con una sonrisa, dice “al agua pato”, la niña salta del inodoro y, ayudada por ella, se saca la ropa. Primero toca el agua con su pequeña  mano, siente que está caliente pero no tanto y recién en ese momento se mete.

Nada, las dos  ríen y la niña se hace la payasa escondiéndose bajo el agua

Por un momento Mari sale del baño, vuelve con un balde lleno de juguetes e inventan historias. Hacen nadar a los personajes, la niña patalea, las olas se hacen fuertes, salpica el piso del baño y la ropa de Mari. Mojada, se saca la remera y en corpiño sigue jugando.

Su mano se oculta bajo el agua, se agacha. “Ahí viene el tiburón” grita,  la niña mira los pechos de Mari escondidos bajo su corpiño, la piel parece suave y sus pezones se transparentan a medida que la salpica más.

La mano que sabe ser tiburón le hace cosquillas  y la niña siente que la parte del cuerpo que Mari toca se despierta. El agua comienza a enfriarse.

A veces Mari cierra por un rato los ojos, respira haciendo un ruido intenso que la niña  imita y vuelve a ser tiburón mientras que los juguetes flotan y la espuma ya no es blanca.

Se desabrocha el botón de su pollera, queda en bombacha. El vapor desaparece del baño y cuando escuchan la llave de la madre abrir la puerta de casa, Mari saca el tapón de la bañadera, su mano deja de ser tiburón, se viste rápido, alza a la niña, seca su cuerpo y le repite que los juegos en el agua son secretos.

La madre  se acerca al baño, “¿Acá está mi chiquita?” pregunta y Mari responde que la está terminando de vestir.

El agua se escapa por la rejilla y lo hace en forma de remolino. Los juguetes quedan esparcidos por el piso de la bañera y la niña, en pijama, corre a los brazos de su madre.

El autor:

Irene Goldfeder. Nací en Buenos Aires. De tantas vueltas que dí por el mundo se me hizo costumbre de hospedar viajeros, y ahora soy dueña de un hostel en la capital de Argentina. Crecí rodeada de libros y hace un tiempo se me metió un capricho muy bonito, dedicarme a escribir en distintos formatos pero siempre respetando el juego y el disfrute.

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