Ernesto Cardenal: Poeta, Sacerdote y Revolucionario

PortadaRecordamos a

Hoy le cantamos feliz cumpleaños a Ernesto Cardenal, nacido en Nicaragua el 20 de enero de 1925. Gonzalo Castillo nos invita a leer la poesía de Cardenal a través de una breve reseña a su vida.

Ernesto Cardenal

Poeta, Sacerdote y Revolucionario

Oleo de Sergio Michilini - www3.varesenews.it

La tríada con que subtitulamos esta pequeña reseña biográfica no es para nada antojadiza. El mismo Ernesto Cardenal en una visita que realizara a Chile el año 2001, en el marco del encuentro “Chile Poesía” antes de leer uno de sus poemas hacia la multitud congregada en la Plaza de la Constitución, se presentó a sí mismo con esas tres palabras.

Sólo él sabrá qué cosa fue primero en su vida. Probablemente, podemos especular que el orden lo estableció a partir de la importancia que para él tiene cada elemento: la poesía, el compromiso con su dios –determinado desde su eclesiástico apellido- y finalmente la permanente necesidad de cambiar el estado de las cosas para crear un mundo mejor.

Si nos ceñimos a la cronología, tenemos que decir que Ernesto Cardenal nació en Granada, Nicaragua el 20 de enero del año 1925, en el seno de una familia acomodada y en un período de la historia –de Nicaragua y Centroamérica en general- en que se instauran feroces dictaduras apoyadas por Estados Unidos, como la de Rafael Trujillo en República Dominicana y la de Anastasio Somoza García en la propia Nicaragua, quien casi diez años después del nacimiento de Cardenal ordenó el asesinato de Augusto César Sandino, figura consular de la lucha de los pueblos latinoamericanos contra la hegemonía norteamericana.

Fotografía: www.publico.es

Su vida revolucionaria comenzó en la década del 50, cuando con un grupo de compatriotas llevó a cabo el intento de derrocamiento de Somoza en la “Revolución de abril de 1954”, sin embargo el golpe de estado falla y Cardenal decide partir a Estados Unidos y en 1957 ingresa al monasterio, para luego en 1965 ser ordenado sacerdote y monje trapense, abrazar la Teología de la Liberación y su opción preferencial por los pobres, y seguir desde el interior de la iglesia católica su lucha contra la injusticia y desigualdad que reinaban –y lo siguen haciendo hoy-  en América Latina.

Fotografía: www.selucha.tumblr.com

El momento de plasmar sus ideales llega a fines de la década del 70 cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional, logra poner fin a la dictadura en Nicaragua, personificada ahora en Anastasio Somoza Debayle, hijo del primer Somoza que había intentado vencer, sin éxito, el poeta en 1954. Ahora, el 19 de julio de 1979, los herederos de Sandino lograron vencer a la tiranía. Ernesto Cardenal fue nombrado Ministro de Cultura del nuevo gobierno y en esa calidad le tocó ser parte del comité de recepción del Papa Juan Pablo II, cuando aterrizó en Managua el año 1983. El Papa polaco saludó uno a uno a los presentes, sin embargo cuando le tocó el turno a Cardenal, este fue duramente reprendido por el líder de la iglesia por su participación en el movimiento sandinista, imagen que dio la vuelta al mundo (https://www.youtube.com/watch?v=fniODtU9Kl8).

La poesía de Ernesto Cardenal está absolutamente influenciada y determinada por su propio devenir en este mundo. Sus amores mundanos previos al sacerdocio, la lucha contra la opresión y su compromiso religioso son volcados en sus versos dando origen a un peculiar sincretismo poético.

De su obra Epigramas de 1961, una serie de poemas de amor breves, uno de ellos se ha convertido en un clásico:

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:

yo porque tú eras lo que yo más amaba

y tú porque yo era el que te amaba más.

Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:

porque yo podré amar a otras como te amaba a ti

pero a ti no te amarán como te amaba yo.

En su obra Salmos de 1964, Cardenal le reza a su dios por el ser humano que sufre en el siglo XX, en medio de guerras, enfermedades, campos de concentración, etc., pero que, finalmente logrará emerger de su propia miseria, como se expresa con optimismo en el Salmo 21 (22):

Dios mío Dios mío ¿por qué me has abandonado?

Soy una caricatura de hombre (…)

Todo el día me pasan lista

Me tatuaron un número

Me han fotografiado entre las alambradas

y se pueden contar como en una radiografía todos mis

                                                                                                  /huesos (…)

Pero yo podré hablar de ti a mis hermanos

Te ensalzaré en la reunión de nuestro pueblo

Resonarán mis himnos en medio de un gran pueblo

Los pobres tendrán un banquete

Nuestro pueblo celebrará una gran fiesta

El pueblo nuevo que va a nacer.

Uno de los poemas más famosos de Cardenal, es el que dedicó a la actriz Marilyn Monroe el año 1965, una hermosa intercesión de un sacerdote ante su dios, por el alma de una mujer muerta por mano propia:

Señor

recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el

    /nombre de

Marillyn Monroe

aunque ese no era su verdadero nombre (…)

 

Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos

–El de nuestras propias vidas– Y era un script absurdo.

Perdónala Señor y perdónanos a nosotros

por nuestra 20th Century (…)

 

La película terminó sin el beso final.

La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono

Y los detectives no supieron a quién iba a llamar (…)

 

Señor:

quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar

y no llamó (y tal vez no era nadie

o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de

      /Los Ángeles)

                                                    ¡contesta Tú el teléfono!

Fotografía: www.cultura.elpais.com

Ernesto Cardenal ha escrito sobre su Nicaragua, los indios americanos y el universo, siempre creando esta poesía que ensalza al ser humano y sus luchas por la liberación, junto a las enseñas de Jesús y el marxismo, de los cuales se declara ferviente seguidor como lo declaró recientemente: “Fue algo subversivo (el discurso de Cristo), naturalmente, y por lo tanto fue también algo que lo llevó a la muerte, algunos teólogos modernos dicen que la expresión Reinado de Dios significaba algo similar a lo que ahora significa entre nosotros la palabra revolución: Yo tengo un verso que dice `comunismo o Reino de Dios en la tierra es lo mismo`”.

El autor:

Gonzalo Castillo Becerra. Leo de (casi) todo y escribo a cuentagotas. Licenciado en Historia, ex profe (por ahora) y actual estudiante de Periodismo. Hincha irracional de la Universidad de Chile. Apacible ciclista.

Dejanos tu comentario