David Foster Wallace acerca de la masturbación

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El 12 de Septiembre de 2008, David Foster Wallace, atrapado en la depresión, decide terminar con su vida colgándose en el patio de su casa. Deja a su esposa el manuscrito inconcluso de “El Rey Pálido”, cuyo tercer capítulo inspira el siguiente artículo.

David Foster Wallace acerca de la masturbación 

Fotografía: www.google.com

– A todo esto, ¿En Qué es lo que piensas cuando te masturbas?

– …

– …

– ¿Qué?

Ninguno de los dos había dicho una palabra durante la primera media hora. Nuevamente hacían el recorrido monocromo y mecánico rumbo a los cuarteles centrales en Joliet [1]. Iban en uno de los gremlins [2] de la flota, expropiado como parte de una determinación de oficios [3] contra una concesionaria de AMC, cinco trimestres atrás.

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Así empieza el tercer capítulo de El Rey Pálido (2012) de David Foster Wallace (DFW).

 

El Rey Pálido es un compendio de historias cortas y autosuficientes. No hay un continuo narrativo lineal y coherente a un solo tema (como casi toda la obra de Wallace). Sin embargo, los relatos en su mayoría son acerca de auditores de impuestos, un trabajo que por estereotipo popular es, robando un término de arriba, monocromo y mecánico. DFW se introduce en este mundo con ahínco, tanto así, que para preparar su novela, hace el curso de auditores, dando cuenta de su dominio del oficio en los múltiples deslices de conocimiento que suceden en la cabeza de los personajes de su libro.

Algunos han escrito que este es un trabajo acerca del aburrimiento. Más que preguntarnos cuál es el tema del libro, creo, es mejor preguntarse sobre qué quiere hablar el autor en su obra global.

DFW escribe principalmente de cómo él experimenta el mundo. De cómo su conciencia, hambrienta de percibir y procesar el entorno, se revela ante un orden que lo obliga a vivir de manera estructurada, de modo monótono, paso a paso. Su corriente de pensamientos es análoga a viajar en una motocicleta potente por la ciudad, observando las fachadas de los edificios, sumando los números de las patentes, adelantando autos y esquivando peatones descuidados, todo eso simultáneamente, para ser detenido finalmente por la inclemente luz roja de la linealidad.

Un escape que el autor nos ofrece es la invitación a no rechazar el torrente de ideas y sentimientos que fluyen a distintos niveles del ideario individual, sino a abrazarlos tal cual vienen. Crear una realidad bancable a través de palabras sumergidas en un aderezo irónico dulce.

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En el tercer capítulo de El Rey Pálido – un libro acerca de auditores, o aburrimiento, o corriente de pensamientos, o evasión y abrazo de ideas y sentimientos producto de una hiperpercepción endémica – vemos a un personaje que le pregunta a otro en qué piensa cuando se masturba. ¿DFW quiere choquearnos? ¿Sólo desvaría? ¿De qué se trata esto?

Lo primero que se viene a la mente es el número de veces que un autor decide usar como elemento en su narrativa lo que podríamos definir en el marco cultural imperante como “vulgar”. La instrumentalización de la palabrota o temas tabúes en medios oficiales merece un entendimiento, un estudio. Quizás se quiere presentar la realidad desnuda – tal cual – del hombre: cómo nos comunicamos en confianza; cómo es verdaderamente nuestra mente; qué pensamos cuando no nos ve nadie. Se busca golpear la tapa de la intimidad del lector y generar un vínculo narrativo a fin de consolidar el trío emisor-receptor-mensaje.

Ahora, la experiencia nos dice que, en general, los autores empujan el tabú, usan y abusan de las palabrotas, el sexo y cualquier otra cosa que pueda incomodar a alguien con fines puramente comerciales.

Sin embargo, no creo bajo ningún caso, que esa haya sido la intención de David Foster Wallace. Nuestra premisa, siempre, será la de un autor que confía en nosotros y comparte sus percepciones reales. Nunca inventos baratos para mantenernos entretenidos.

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– Mira, creo que puedo presumir que te masturbas. Algo así como el 98 por ciento de todos los hombres se masturba. Está documentado. La mayoría del 2 por ciento restante está imposibilitado en alguna manera. Dejemos las negaciones de lado. Yo me masturbo, tú te masturbas. Pasa. Todos lo hacemos y todos sabemos que lo hacemos y aún así nadie lo conversa. Este es un viaje increíblemente aburrido, nada que hacer, estamos atrapados en este auto patético. Vamos más allá del límite. Conversemos acerca de ello.

– ¿Qué límite?

– ¿Cuál crees tú? Piensalo. Es un momento muy íntimo. Es una de las únicas ocasiones de la vida de verdadera autosuficiencia. No requiere nada externo a tu persona. Es darte placer con nada más que tus propios pensamientos. Estos pensamientos revelan mucho acerca de tí: En qué sueñas cuando tú eliges y puedes controlar lo que sueñas.

– …

– …

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Un tema surge: la impotencia del individuo en el mundo de hoy, versus el poder absoluto del consciente y subconsciente en la intimidad, específicamente, durante el acto de la masturbación.

La felicidad se sustenta en el poder. ¿Pero en qué poder? Definitivamente en el poder de controlar, si no el entorno, la intimidad propia del ser. Controlar el pensamiento, a través de elegir qué queremos imaginar, es uno de los dones que tiene el individuo humano.

Por otro lado, la necesidad básica del sexo está presente. Es uno de nuestros impulsos básicos. Este poder, aparentemente ilimitado sobre nuestros pensamientos, combinado con el deseo sexual, nos corona en un reino único, donde somos monarcas: la masturbación es un pasillo largo y lleno de puertas que nos llevan a nuestros deseos más sofisticados, así como a los más primitivos. Nosotros recorremos estos laberintos de nuestra concepción mental constantemente. Los recorremos solos, pero a veces no somos capaces ni siquiera de tratar de abrir las puertas. Establecemos solemnidad y eso puede que nos cierre en el camino del autoconocimiento, una de las posibles llaves a la felicidad.

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– Tetas.

– ¿Tetas?

– Me lo preguntaste. Yo te lo digo.

. ¿Sólo eso? ¿Tetas?

– ¿Qué querías que te dijera?

– ¿Sólo tetas? ¿Aisladas de alguien? ¿Sólo tetas abstractas?

– Así es. Olvídalo.

– ¿Te refieres a sólo flotando allí, dos tetas, en el espacio vacío? ¿O en tus manos, o qué? ¿Son siempre las mismas tetas?

– Estoy aprendiendo una lección. Tú me haces una pregunta como esa, yo voy “qué demonios” y te respondo, y tú me haces llenar una especificación técnica de la respuesta.

– Tetas…

– …

– …

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El interrogado en esta historia corta toma el anzuelo y se agarra firmemente a este minuto de confianza. Responde la pregunta.

Posiblemente pierde la solemnidad. Queda la interpretación del lector sobre que esperaba la persona que consultaba. Si quería el nombre de una actriz, una situación de la adolescencia, o qué. La respuesta lo decepciona. Es un detalle abstracto que sólo tiene sentido en la mente del ejecutante, pero que proporciona control de éste sobre su reino individual.

Finalmente, este es un recuerdo de David Foster Wallace, en el día que él escoge para desaparecer. La depresión, de la cual él era un esclavo, lo borra de la realidad física. Pero su mente trasciende de un modo elegante. Comparte con el lector, no sólo descripciones, estilos de vida y personajes; sino que la intimidad en forma de una corriente de ideas única. Impulsa a que tratemos de buscar la verdad a través de nuestras propias percepciones en el universo de nuestra mente. Emplea con éxito un tabú para que recorramos el pasillo de nuestra intimidad y podamos, mediante el conocimiento de nosotros mismos, ir más allá del límite. La meta está en cada uno. Puede ser vencer el aburrimiento, alcanzar la felicidad, saber más.

Puede ser cualquier cosa.


[1] Joliet es una ciudad ubicada en los condados de Will y Kendall en el estado norteamericano de Illinois.

[2] El ver la palabra gremlin hace que muchos lectores evoquen a las criaturas de la comedia del mismo nombre. En el texto se refieren al vehículo económico producido por American Motors entre 1970 y 1978. http://es.wikipedia.org/wiki/AMC_Gremlin.

[3] En general, una determinación de oficios es una liquidación contra una empresa que pagó un monto menor de  impuestos al que le correspondía.

El autor:

Nace en Iquique, crece en San Carlos, vive en Santiago. Trabajó en varios rubros. Ahora pitutea. Cree que las historias no se inventan, sino que los personajes son invocados y nos cuentan que les pasó.

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