Una reseñita lumpen

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Juan Echazarreta nos cuenta acerca de “El futuro”, película de Alicia Scherson basada en el libro “Una novelita lumpen” de Roberto Bolaño. Se acaba de estrenar en los cines chilenos. 

Una reseñita lumpen

Fotografía: http://film-book.com/

«Ahora soy una madre y también una mujer casada, pero no hace mucho fui una delincuente. Mi hermano y yo nos habíamos quedado huérfanos. Eso de alguna manera lo justifica todo. No teníamos a nadie. Y todo había sucedido de la noche a la mañana.», abre la voz en off de Bianca. En tanto, un Fiat amarillo se desplaza por unas colinas serpenteantes. La cámara sigue al auto desde arriba. Inevitablemente, la escena evoca el inicio de «El Resplandor» (cuando Jack Torrence maneja camino al hotel). |

Acto seguido Bianca (Manuela Martelli) y Tomás (Luigi Ciardo) aparecen caminando en un cementerio de chatarras. Allí, con estupor, constatan que el otrora reluciente Fiat amarillo ha quedado reducido a un estropajo de hierros plomos, luego del accidente automovilístico que sufrieron sus padres. Tras el fatal accidente los hermanos quedan desamparados, a la suerte de nadie, arreglándoselas para sobrevivir en un presente que no tiene nada que ofrecer.

 

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Ambientada en el extrarradio lumpen de Roma, «El futuro» bien podría considerarse como la antítesis de «A Roma con amor», de Woody Allen, mientras la película del director estadounidense se va trazando en una sucesión de postales, «El futuro» se enmarca en la Roma lumpen, en barrios de crímenes y casas desvencijadas, a fin de cuentas, en esa Roma que no califica en los panfletos turísticos ni en los planos idílicos de Woody Allen.

En esta atmosfera arrabalera se va decantando la historia de estos dos huérfanos, narrada en primera persona por Bianca. Bianca trabaja en una peluquería como asistente. Tomás, en tanto, es un cimarrero con inútiles pretensiones de pesista, y parece ser mucho más vulnerable que su hermana mayor. Así, en el gimnasio Tomás conoce a dos patanes, «el libio» y «el boloñés», quienes dicen ser hermanos de sangre. El par de patanes parecen haber sido echados a la misma suerte de su amigo. Ergo: no tienen hogar, ni dinero ni planes. Tomás les ofrece quedarse en su departamento, y Bianca acepta su estancia a regañadientes.

La economía mengua sistemáticamente y resulta que ya no tienen qué echarle a la olla. Un día, mientras veían Mister Italia por la televisión, el boloñés idea un «plan maestro» que, supuestamente, promete cambiar sus destinos: Bianca debe tirarse a Maciste (Rutger Hauer), un ex campeón mundial de fisicoculturismo, y luego robarle el dinero que guarda en la caja fuerte. Bianca acepta la propuesta. Y sale, pues, a robarle al futuro aquella estabilidad que el presente persevera en negarle.

Fotografía: www.ulises.cl

«El futuro» es una adaptación de «Una novelita lumpen», el último relato que Roberto Bolaño publicó en vida. Si bien, dentro de la vigorosa obra de Bolaño esta novela es considerada como una obra menor, no podemos desconocer que el relato ostenta una tremenda calidad estilística y un peso narrativo contundente. No en vano la cineasta Alicia Scherson (Turistas, 2009) compró sus derechos en una época en que todavía se confundía a Bolaño con «Chespirito», cuando la imagen del novelista chileno distaba mucho de la figura icónica del escritor maldito que, cretinamente, le han endilgado.

Alicia Scherson, en este sentido, ha manifestado una visión bastante respetuosa hacia la literatura: «la verdad es que recién ahora descubrí la banalidad del cine y esta adaptación aumentó mi admiración a la literatura», sostuvo en una entrevista. Así, lo que a primera vista pudiera parecer una crítica íntima a su propio trabajo, no es sino una de sus más notorias virtudes, pues, con todas las exigencias sintéticas del cine, la directora consigue mantenerse fiel al libro, sin descuidar esa atmósfera marginal y serenamente desesperanzada tan presentes en toda la obra de Bolaño. Sin perjuicio, claro, de un par de excepciones, como el hecho de que Bianca y Tomás son presentados como inmigrantes, no obstante esto, los personajes no tardan en desmarcarse de tal condición, desde luego alejándose de cualquier vínculo que los pueda ligar a su país de origen. Así, cuando la asistente social le pregunta a Bianca si desea avisar a alguien en Chile del deceso de sus padres está responde con un «no» rotundo (y no se habla más del tema). En definitiva, la calidad de inmigrantes no reviste mayor relevancia y, por tanto, no distorsiona en manera alguna la fisonomía del relato.

Mención aparte para la descollante actuación de Manuela Martelli, quien, a mi juicio, supera la altura del enorme desafío, interpretando a un personaje entrañable en toda su compleja ambigüedad. Lúcida, intrépida y calculadora, sensible pero inquebrantable, así es la Bianca de Martelli, una mujer de armas tomar (a pesar de sus 19 años), quien sin ser muy femenina exuda una sensualidad fascinante. Su brillante actuación viene a confirmar que estamos en presencia de una de las mejores actrices de la escena nacional. Su versatilidad y su impresionante habilidad para los primeros planos la consagran como la nueva musa del cine chileno.

«El futuro» es una película bien lograba, prolija y sencilla, notable en su interpretación y adaptación, concretada mediante una dirección comprometida que logra transmitir el espíritu de Roberto Bolaño, su sensibilidad sublime y siniestra, su mirada apátrida, su sinceridad que le sale del hígado, plasmada en una obra inencasillable, de esas que sacan de las casillas a los críticos que encasillan, o que, en su defecto, catalogan de híbridos.

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