Josué Hernández, autor de “Roberto Bolaño, el cine y la memoria”

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La obra de Roberto Bolaño cayó como un rayo en la línea del tiempo de la literatura hispanoamericana. Hizo un corte profundo y humeante. De esa fisura han nacido nuevas obras, piezas documentales, expositivas, literarias, investigativas que buscan acercarse al autor, el héroe muerto. Este “boletín” tiene la misión de pesquisar esas obras y dejar un registro de lo que ha provocado Bolaño. Después de todo fue un provocador innato.

Presentamos la primera entrega del “Boletín Bolaño”, nueva sección de Revista Terminal.

Entrevista a Josué Hernández, autor de “Roberto Bolaño, el cine y la memoria”

En Soldados de Salamina, novela de Javier Cercas, Bolaño convertido en personaje relata la película Fat City de John Huston. ¿Hecho azaroso? El investigador español Josué Hernández se planteó esa y otras preguntas y la respuesta fue este libro, que muestra la gran influencia del cine, especialmente el de la memoria, en la narrativa de Roberto Bolaño.

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¿Cuándo y cómo fue que conociste la obra de Bolaño?

Empecé a leer Los detectives salvajes en 2006. Entonces estaba ejerciendo como profesor de español en Italia, en un año que fue duro y que ahora recuerdo con humor. La cuestión es que cualquier vínculo cultural que me fuese familiar era bienvenido, desde una charla de Vila-Matas hasta una canción de Habana Abierta. Por supuesto, dadas las circunstancias, los diarios de García Madero me atraparon enseguida. Cuando terminé la novela, solo quería seguir leyendo a Bolaño.

¿Qué impresión te causó Los detectives salvajes?

La lectura de Los detectives salvajes me impactó no solo por el indudable encanto de los diarios de García Madero y su enorme poder de fascinación sobre los letraheridos, la multiplicidad de unas voces narrativas muy logradas o la trabajada complejidad de su estructura, sino, sobre todo, por una palpable impresión de paso del tiempo, crepuscular en su deriva, que me obligó a plantearme ciertas cuestiones en el momento justo.

¿Qué elementos en la escritura de Bolaño fueron revelándose como cinematográficos?

En un principio, los más evidentes fueron las menciones directas a escenas, actores, títulos y demás. Recuerdo que lo primero que llamó poderosamente mi atención en este sentido fue el hecho de que el personaje llamado B del relato “Días de 1978”, incluido en Llamadas telefónicas, se dedique en un momento dado a contar de principio a fin,  a lo largo de tres páginas y sin mencionar de forma explícita el título, la película Andrei Rublev, de Andrei Tarkovski, que dura nada menos que tres horas. Me dije que ahí tenía que haber algo más.

¿Cuál es el patrón o el canon cinéfilo que Bolaño introduce en su obra? ¿Qué directores, actores y films menciona con recurrencia?

Se puede hablar de diferentes patrones en la aproximación o la instrumentalización de lo cinematográfico por parte de Bolaño en sus textos. El más notable sería el genérico, en la medida en que suelen irrumpir el cine policiaco, el fantástico o, ya directamente, el de terror, géneros por los que seguramente sentía cierta predilección. Otro sería el punto de vista cinematográfico, recurrente sobre todo en el tratamiento de los sueños de sus personajes. El más original, o al menos aquel que articula mi libro, es el de la memoria. Los directores, más que recurrentes diría que significativos, que han aparecido en su obra son Robert Rodríguez y George A. Romero. Un actor, Edward G. Robinson en la memorable descripción que hace del detective Romero en Estrella distante. Un título, El bebé de Rosemary.

El título de tu libro también menciona la memoria, ¿cómo desarrollas esta temática en el estudio?

Estableciendo una posible influencia de la película Shoah, de Claude Lanzmann, y cuanto supuso de punto de inflexión para el género documental, en las novelas de Roberto Bolaño que afrontan bajo una perspectiva testimonial la historia reciente de América Latina, Nocturno de Chile y, principalmente, Amuleto, aprovechando asimismo ciertas reflexiones que Jacques Derrida hizo a propósito de dicho film, del que Bolaño habría hecho una buena lectura. En este caso, la memoria se presenta, en lugar de representarse, como testimonio directo del superviviente, de la huella de los acontecimientos en las personas y los lugares, produciendo lo que Derrida acertó en denominar el ello-mismo ahí.

¿Bolaño es español para los españoles? ¿Qué lugar ocupa dentro de la cultura española?

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La impresión que tengo es que Bolaño consiguió escapar de forma intencionada y no exenta de mérito a cualquier etiqueta nacional. Indudablemente nació en Chile, pero vivía en México cuando experimentó su propia educación sentimental y se forjó como poeta; luego vino a España, donde siempre declaró haberse sentido acogido: no en vano, en España formó una familia, escribió la mayor parte de su obra y residió hasta su muerte. Creo que, en general, los españoles no sabrían decir de dónde era. Si acaso, latinoamericano, que era como a él mismo le gustaba definirse. En España, por lo demás, ha sido un escritor muy reivindicado por buena parte de la crítica y otros autores.

¿En qué escritores actuales ves la influencia de Bolaño?

Diría que aún es pronto para percibir con claridad una posible influencia. Al incorporarse tardíamente al mundo literario, resulta más natural agruparle con la generación siguiente, la de aquellos autores nacidos en los sesenta, como Rodrigo Fresán o Juan Villoro, quienes, por lo demás, han llevado a cabo una obra muy personal. Tal vez en Javier Cercas se puedan apreciar puntos de contacto, en cuya novela Soldados de Salamina aparece el propio Bolaño como personaje, contando, además, una película, en este caso Fat City, de John Huston.

¿Cuál es tu opinión sobre la literatura chilena? ¿Hay algún otro autor que hayas leído bastante?

Bajo mi punto de vista, la literatura chilena es una de las más consolidadas de Latinoamérica, sobre todo en el terreno de la poesía, en el que ha dado figuras fundamentales como Pablo Neruda, Gabriela Mistral o Nicanor Parra, a quien he leído bastante, así como a Enrique Lihn. En narrativa, recientemente, he disfrutado mucho leyendo a Alejandro Zambra.

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Roberto Bolaño, el cine y la memoria

Aduana Vieja Editorial, Valencia, noviembre 2011.

Se puede adquirir a través de www.muchoslibros.com

 

Josué Hernández Rodríguez (Las Palmas de Gran Canaria 1977)

Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, se dedica a la docencia y la investigación. Su tesis doctoral en desarrollo indaga en “las influencias entre la literatura y el cine y de la memoria, proyectándolas al conjunto de la obra de Roberto Bolaño”. Actualmente imparte un curso sobre cine y literatura en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. En noviembre de este año 2012 publicará su primer libro de relatos, titulado Aquí vive gente, por la editorial La Página.

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El autor:

Montserrat Madariaga Caro | (Viña del Mar,1982). Periodista freelance. Autora del libro Bolaño Infra: 1975-1977. Los años que inspiraron Los detectives salvajes (RIL, 2010). Vive en Quilpué con su familia: el Picolino, el Bou y Juanjo Sometimes.

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