Wuiku Wuiku Wuiku

Había más de una vezPortada

¿Qué pasa cuando se llena la vida de mariposas que, de tan pequeñas, se chocan con luciérnagas en pleno revoloteo? ¿Y cuando se colman las tardes de pájaros que aprenden a volar, cayéndose una y otra vez de los árboles? ¿O cuando las flores se dejan abrazar por abejas pinchudas y cielos de color azul?

Eso que pasa… es amor. Te invitamos a descubrirlo zambulléndote en un nuevo cuento de la sección “Había más de Una Vez”, escrito por Sebastián Burecovics.

WUIKU WUIKU WUIKU

Estábamos solos, por primera vez en el día estábamos los dos solos. El sol iba bajando lentamente por su cara, yo la miraba y le sonría, ella me miraba de costado. La tarde jugaba a mi favor, era el momento ideal para darle un beso. Mi primer beso. TUM TUM, TUM TUM. Mi corazón corría. TUM TUM, TUM TUM. Las manos me transpiraban. TUM TUM, TUM TUM. Tenía que besarla. TUM TUM, TUM TUM. Miedo, mucho miedo. TUM TUM, TUM TUM. Un paso atrás y cabeza gacha.

Creía que todo había terminado. Mi timidez, mi maldita timidez. De seguir así, no iba a besar nunca a una chica. ¡Nunca!

Su mano levantó mi boca hasta la altura de la suya. Tomó mi brazo y se lo puso alrededor del cuello. Frente a frente, nuestros cuerpos se acercaban. Frente a frente, algo empezó a atraerme, cada vez más fuerte, como si fuera un imán. Deslicé la mano por su espalda y sentí una especie de cierre que sobresalía de la cintura. Era de noche, tenía miedo, estábamos los dos solos y eso ya no me gustaba.

Cerré los ojos. WUIKU WUIKU WUIKU. Algo se acercaba a mi cara. WUIKU WUIKU WUIKU. Pequeñas puntadas me picaban los cachetes. WUIKU WUIKU WUIKU. Abrí los ojos y vi tres tentáculos saliéndole de la boca. Desesperado, levanté el cierre y todo su disfraz cayó al suelo. Verde, con una especie de baba que le recorría el cuerpo, antenas, veinticinco bolitas en la frente y unos colmillos filosos. Estábamos los dos solos, no había nadie alrededor y parecía que iba a comerme. Tomé coraje y la besé, era mi primer beso. Diez segundo después, desapareció.

Nunca más la volví a ver, pero cada noche miro las estrellas y pienso en eso… perdón en ella.

Ilustración: Vero Fradkin (www.veronicafradkin.blogspot.com)

El autor:

Sebastian Burecovics nació un 6 de noviembre de 1976 en Bs. As., Argentina. Comenzó a escribir cuentos en la escuela primaria, pero de grande quiso pensar en imágenes y se recibió de Director de cine. Trabajó como Educador no formal, tuvo su propia Productora, colaboró en varias Películas, fue Redactor publicitario y Guionista en distintos programas de TV. Hasta que un día, de forma casi mágica, se reencontró con su primer amor: la Literatura. Es el autor de “Drácula va al dentista” (Editorial Maya - 2011). Lo encuentras también aquí: http://www.ahora-despues.blogspot.com.ar/

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