¿Quién mató a Marilyn?

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Hoy se estrena en los cines locales “My week with Marilyn”, película que retrata parte de la vida de la famosa actriz y diva norteamericana, icono mundial, objeto de deseo e incluso inspiración musical por acá, por el sur del mundo. María José Navia nos ofrece sus impresiones tras ver el filme, allá por el norte de América.

 

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La verdad es que, si no la mató, bien flaco favor le hizo la película My Week with Marilyn a la platinada actriz.

(quiero saber quién fue, quiero saber por qué sucedió)

Los problemas son muchos. En primer lugar, atreverse con una película sobre la diva de Hollywood es bastante arriesgado. Se ha escrito y rumoreado tanto sobre su figura, es tal su calidad de ícono de la cultura pop, que no cualquiera puede llevar sus zapatos. Una película sobre ella, que gira en torno a la figura de manera tan obvia (la verdad es que ninguno de los demás personajes alcanza para sostener la historia ni por un par de minutos) debería haberse esforzado en representarla de una manera más poderosa, más sólida. No como persona, ojo, sino que como personaje. La Marilyn de Michelle Williams es de una fragilidad que llega a desesperar (dicho en buen chileno: dan ganas de cachetearla), el guión la tiene haciendo poses emblemáticas de la también emblemática rubia de manera bien triste, como niña ensayando un disfraz de Halloween antes de salir a pedir los dulces.

(dime quién, quién te mató)

La historia cuenta la relación que sostuvo la actriz con Colin Clark un joven trabajador de la industria del cine que pasa de ser nadie (con papás superpoderosos y bien conectados eso sí) a ser el confidente de la Monroe. Todo esto, mientras se filma una película de época en la cual Marilyn se manda más de una pataleta. En esa película actúan Kenneth Brannagh (interpretando a un bien pálido Sir Laurence Olivier) y la siempre gran Judy Dench, pero da un poco lo mismo, pues ambos son solo accesorios para enmarcar nuestro acercamiento a la diva.  Y es triste, pues, en esa línea, se insinúa una crítica o al menos reflexión respecto del auge de las películas y el destino del teatro como institución; un argumento que queda perdido para siempre, al igual que el retrato del matrimonio de la chica con el afamado escritor Arthur Miller (al que habría que dedicarle otra línea de los Prisioneros: “sacúdete en tu cripta”, por la patética aparición que tiene en este filme)

(la televisión o el ratón Mickey…)

El “romance” (con todas las comillas del mundo) entre Monroe y Clark no pasa de ser una relación entre una niña malcriada y un chico haciéndolas de paño de lágrimas. Los diálogos entre ellos son de lo más enervantes y resultan vacíos, como casi todo en esta obra (mención especial merece Emma Watson, de Hermione a asistente de vestuario de lo más insignificante…). Y el problema no es de Williams, que tremenda actriz ha mostrado ser en películas recientes como Blue Valentine o la última de la directora Sarah Polley, Take this Waltz (película absolutamente maravillosa, por lo demás) sino que en un guión flojo que se afirma en una caricatura triste, débil y llena de clichés, de un personaje verdaderamente complejo del mundo del cine. Y la verdad es que, con esta Marilyn, no vale le pena ni siquiera pasar las dos horas que dura la película.

(oh, Marilyn, Marilyn…)

 

El autor:

María José Navia (Santiago, 1982) | Lectora y cinéfila compulsiva; escritora en proceso de aprendizaje. Publicó su primera novela SANT (Incubarte Eds.) en 2010 y espera publicar su segunda novela, Lost and Found/ Objetos Perdidos, a fines de este año. Sus cuentos han aparecido en diversas antologías. Twitter: @mjnavia Blog: ticketdecambio

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