Miercoles 21/11/2018

Transcripción del discurso de Nicanor Parra, Premio Cervantes 2011

CrónicasPortada

Discurso de Nicanor Parra, para Premio “Miguel de Cervantes”, leído por su nieto, Cristóbal Ugarte, en la Universidad de Alcalá de Henares, Madrid, España. Lunes 23 de abril de 2012.

 

www.elmundo.es

 

“Sus Altezas Reales, Príncipes de Asturias, Autoridades presentes, Señoras y Señores:

A propósito del discurso de agradecimiento al premio Miguel de Cervantes, mi abuelo me ha encargado que pida prórroga de mínimo un año, del 23 de Abril del año 2012 al 23 de Abril de 2013, para así poder pergeñar un discurso medianamente plausible.

Él mismo dijo, hace algunos años: “He llegado a la siguiente conclusión: hay que hablar por escrito. Yo demoro seis meses en armar un discurso que se lee en 45 minutos y que parece que estuviera improvisado”.

Y a mí me dijo, hace unas pocas horas: “Don Quijote no cabe en un fin de semana”.

Lo cierto es que dejé a mi abuelo en su casa de Las Cruces, en la costa chilena, rodeado de libros. La mayoría de ellos son versiones y estudios del Quijote, pero hay también algunos libros de la biblioteca de Don Quijote, como, por ejemplo, los seis tomos de La araucana, de Alonso de Ercilla. Y hay varias enciclopedias abiertas sobre las mesas y los sillones, con las páginas más importantes señaladas con bolsitas de té en reciclaje.

Para esta ocasión, voy a leer algunos de los poemas y antipoemas de mi abuelo, ya que por de pronto fueron estos los que merecieron la cariñosa atención del jurado, para considerarlo acreedor al llamado “Nobel de las Letras Hispanas”.

Gran parte de esos poemas y antipoemas fueron redactados en esta máquina de escribir, que está hoy con nosotros.

 

¿ESPERABA ESTE PREMIO?

No

Los premios son

Como las Dulcineas del Toboso

Mientras + pensamos en ellas

+ lejanas

+ sordas

+ enigmáticas

Los premios son para los espíritus libres

Y para los amigos del jurado

Chanfle

No contaban con mi astucia

(Cristóbal Ugarte procede a la lectura de una serie de poemas y antipoemas escogidos por el poeta):

 

“SOLILOQUIO DEL INDIVIDUO”.

Yo soy el Individuo.
Primero viví en una roca
(Allí grabé algunas figuras).
Luego busqué un lugar más apropiado.
Yo soy el Individuo.
Primero tuve que procurarme alimentos,
Buscar peces, pájaros, buscar leña,
(Ya me preocuparía de los demás asuntos).
Hacer una fogata,
Leña, leña, dónde encontrar un poco de leña,
Algo de leña para hacer una fogata,
Yo soy el Individuo.
Al mismo tiempo me pregunté,
Fui a un abismo lleno de aire;
Me respondió una voz:
Yo soy el Individuo.
Después traté de cambiarme a otra roca,
Allí también grabé figuras,
Grabé un río, búfalos,
Grabé una serpiente
Yo soy el Individuo.
Pero no. Me aburrí de las cosas que hacía,
El fuego me molestaba,
Quería ver más,
Yo soy el Individuo.
Bajé a un valle regado por un río,
Allí encontré lo que necesitaba,
Encontré un pueblo salvaje,
Una tribu,
Yo soy el Individuo.
Vi que allí se hacían algunas cosas,
Figuras grababan en las rocas,
Hacían fuego, ¡también hacían fuego!
Yo soy el Individuo.
Me preguntaron que de dónde venía.
Contesté que sí, que no tenía planes determinados,
Contesté que no, que de allí en adelante.
Bien.
Tomé entonces un trozo de piedra que encontré en un río
Y empecé a trabajar con ella,
Empecé a pulirla,
De ella hice una parte de mi propia vida.
Pero esto es demasiado largo.
Corté unos árboles para navegar,
Buscaba peces,
Buscaba diferentes cosas,
(Yo soy el Individuo).
Hasta que me empecé a aburrir nuevamente.
Las tempestades aburren,
Los truenos, los relámpagos,
Yo soy el Individuo.
Bien. Me puse a pensar un poco,
Preguntas estúpidas se me venían a la cabeza.
Falsos problemas.
Entonces empecé a vagar por unos bosques.
Llegué a un árbol y a otro árbol;
Llegué a una fuente,
A una fosa en que se veían algunas ratas:
Aquí vengo yo, dije entonces,
¿Habéis visto por aquí una tribu,
Un pueblo salvaje que hace fuego?
De este modo me desplacé hacia el oeste
Acompañado por otros seres,
O más bien solo.
Para ver hay que creer, me decían,
Yo soy el Individuo.
Formas veía en la obscuridad,
Nubes tal vez,
Tal vez veía nubes, veía relámpagos,
A todo esto habían pasado ya varios días,
Yo me sentía morir;
Inventé unas máquinas,
Construí relojes,
Armas, vehículos,
Yo soy el Individuo.
Apenas tenía tiempo para enterrar a mis muertos,
Apenas tenía tiempo para sembrar,
Yo soy el Individuo.
Años más tarde concebí unas cosas,
Unas formas,
Crucé las fronteras
y permanecí fijo en una especie de nicho,
En una barca que navegó cuarenta días,
Cuarenta noches,
Yo soy el Individuo.
Luego vinieron unas sequías,
Vinieron unas guerras,
Tipos de color entraron al valle,
Pero yo debía seguir adelante,
Debía producir.
Produje ciencia, verdades inmutables,
Produje tanagras,
Di a luz libros de miles de páginas,
Se me hinchó la cara,
Construí un fonógrafo,
La máquina de coser,
Empezaron a aparecer los primeros automóviles,
Yo soy el Individuo.
Alguien segregaba planetas,
¡Árboles segregaba!
Pero yo segregaba herramientas,
Muebles, útiles de escritorio,
Yo soy el Individuo.
Se construyeron también ciudades,
Rutas
Instituciones religiosas pasaron de moda,
Buscaban dicha, buscaban felicidad,
Yo soy el Individuo.
Después me dediqué mejor a viajar,
A practicar, a practicar idiomas,
Idiomas,
Yo soy el Individuo.
Miré por una cerradura,
Sí, miré, qué digo, miré,
Para salir de la duda miré,
Detrás de unas cortinas,
Yo soy el Individuo.
Bien.
Mejor es tal vez que vuelva a ese valle,
A esa roca que me sirvió de hogar,
Y empiece a grabar de nuevo,
De atrás para adelante grabar
El mundo al revés.
Pero no: la vida no tiene sentido.

“LA SERIEDAD CON EL CEÑO FRUNCIDO”

Es una seriedad de solterona.

La seriedad con el ceño fruncido

es una seriedad de juez de letras.

La seriedad con el ceño fruncido

es una seriedad de cura párroco

La verdadera seriedad es otra:

la seriedad de Kafka,

la seriedad de Carlitos Chaplin,

la seriedad de Chejov,

la seriedad del autor del Quijote,

la seriedad del hombre de gafas

(Érase un hombre a una nariz pegado

Érase una nariz superlativa)

 

Yo sostengo y defiendo

La seriedad del Cuerpo de Bomberos,

La seriedad dela IglesiaCatólica,

La seriedad de las Fuerzas Armadas

(Érase un hombre a una nariz pegado

Érase una nariz superlativa),

La seriedad dela Bombade Hidrógeno,

La seriedad del presidente Kennedy.

La seriedad de frac

Es una seriedad de panteonero:

La verdadera seriedad es cómica.

 

 

“SOMOS DOS ESTUDIANTES DE PEDAGOGIA”

Al profesor no se le entiende nada

Sáquenos de la duda don Nicanor

¡En qué se distingue la prosa del verso?

-¿Diferencia? ¡Ninguna!

Es cuestión de costumbre solamente

Los poetas escriben para abajo

Los prosistas escriben para el lado

 

En un lugar dela Mancha

(octasílabo)

De cuyo nombre no quiero acordarme

(endecasílabo)

 

 

“EXISTE”

Y se llama William Shakespeare

Marlowe

o Bacon

o Perico de los Palotes

Hay 40 maneras distintas

De pronunciar esta palabra sagrada

 

Lo mismo que pasa con la palabra Cervantes

El propio Don Miguel se firmó muchas veces

con zeta y con belarga
Ya lo dijo mi tía

Shakespeare

El Cervantes Inglés

Cervantes

El Shakespeare español

El mismo hombre con distintos nombres

Si no existiera habría que inventarlo

 

Para empezar ambos murieron el mismo día*

 

*Nota al pie:

Un 23 de abril como éste

Si pasamos X alto

La teoría de los calendarios

 

 

“EN QUE QUEDAMOS ENTONCES”

Amigo Zerbantes

Hay o no hay caballeros andantes?

 

 

“LA NEUROSIS NO ES UNA ENFERMEDAD”

es una concentración de energía psíquica

que debemos saber aprovechar.

Un neurótico bien administrado

rinde el doble o el triple que un sujeto normal.

Tomen el caso de Napoleón Bonaparte

de don Miguel de Cervantes Saavedra

de don Alfonso de Ercilla y Zúñiga

de Cristóbal Colón

del portugués Hernando de Magallanes

el primero que dio la vuelta al mundo

y de tantos otros genios inconmensurables.

 

Quién va a poner en duda

La grandeza de todos estos hombres

Y sin embargo todos eran neuróticos.

 

 

“AUTORRETRATO”
Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.

En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!

Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.

 

 

“EL HOMBRE IMAGINARIO”.

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario

 

(Fin de las lecturas).

 

 

“En estos momentos y a la distancia, mi abuelo se formula la siguiente pregunta:

 

¿SE CONSIDERA UD. ACREEDOR AL PREMIO CERVANTES?

 

– Claro Que sí.

– Por qué

– X un libro que estoy X escribir”.

 

 

(Fin del discurso).

 

www.padigital.com

El autor:

Editor de Terminal.

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