Miercoles 24/05/2017

Violeta Parra, inspiración de generaciones

Recordamos a

Hoy, hace 47 años, murió la enorme artista chilena Violeta Parra. A continuación la recordamos.

Considerada una artista completa, Violeta Parra se desenvolvió como pintora, escultora, arpillera, ceramista, poeta y cantautora. Actualmente su fama es universal (como da cuenta la acogida de la película Violeta se fue a los cielos, de Andrés Wood), pero durante su vida el reconocimiento le fue bastante esquivo.

Mi aproximación a su gran obra ha sido lenta e incompleta. Durante toda la etapa escolar, nunca tuve que estudiar su vida o sus obras, pero sus canciones sí podía escucharlas regularmente en la radio.

De alguna forma, la prohibición que en 1987 -plena dictadura- hizo el jurado de TVN impidiendo que la canción Gracias a la Vida ganara el concurso “La Canción de todos los tiempos” –interpretado por Gloria Simonetti-, sigue implícitamente presente en algunas partes de nuestra sociedad.

Quizás eso se debe a que las canciones y poesías de Violeta contienen, muchas veces a través de un lenguaje sencillo, una fuerte densidad existencial, una crítica social certera o una mirada pícara de la realidad.

Nació en la localidad de San Fabián de Alico (comuna precordillerana al interior de San Carlos, Región del Bio-Bío) en 1917. Hija del profesor Nicanor Parra y de Clarisa Sandoval, Violeta tenía cinco hermanos y dos medios hermanos. A los nueve años aprendió a tocar guitarra y a los doce años ya componía sus primeras canciones. A la muerte del padre, Violeta se fue a vivir a Santiago invitada por su hermano Nicanor que estudiaba en la Universidad de Chile. Junto a su hermana Hilda se presentaban a cantar en salas de barrio, posadas, circos y donde las recibieran.

A los 21 años se casó con el empleado ferroviario Luis Cereceda, con quien tuvo 2 hijos: Isabel y Ángel. Diez años después se separan, debido a que el ímpetu artístico de Violeta no se correspondía con el prototipo de esposa convencional. En esa época empieza a publicar sus canciones. Su repertorio pasa de corridos mexicanos, valses peruanos y rancheras, y comienza a empaparse del folklor campesino y de su infatigable tarea de recopilación. Cuenta la propia Violeta en su Autobiografía en Verso -escrita en décimas- que fue su hermano Nicanor el que la incentivó a recopilar la música campesina:

Muda, triste y pensativa
ayer me dejó mi hermano
cuando me habló de un fulano
muy famoso en poesía.
Fue grande sorpresa mía    
cuando me dijo: Violeta,
ya que conocís la treta
de la vers’á popular,
princípiame a relatar
tus penurias “a lo pueta”.

Válgame Dios, Nicanor,
si tengo tanto trabajo,
que ando de arriba p’abajo
desentierrando folklor.
No sabís cuánto dolor,
miseria y padecimiento
me dan los versos qu’encuentro;
muy pobre está mi bolsillo
y tengo cuatro chiquillos
a quienes darl’ el sustento.

Su dedicada labor en la recopilación musical la llevó a tener su propio programa de radio y a viajar por Europa durante 2 años, donde logró una impresionante acogida y recepción. Regresó a Chile en 1958 luego de enterarse de la muerte de su hija Rosita Clara, fruto de su segundo matrimonio con Luis Arce.

Intensifica su labor artística, pero tres años después vuelve a marcharse a París, donde permanece de 1961 a 1965.

A su regreso a Chile, instala una carpa en La Reina para realizar presentaciones artísticas. Sin embargo, sus propios problemas emocionales -que la acompañaron toda su vida- y las dificultades en el desarrollo de esa iniciativa hicieron que Violeta tomara una triste decisión. Un par de años después, Nicanor publica Defensa de Violeta. La pena del hermano mayor por la hermana que se quiso ir son las únicas palabras capaces de expresar lo que nosotros no podemos. Violeta se suicidó un 5 de febrero de 1967.

Violeta cantando en la carpa de La Reina

Violeta cantando en la carpa de La Reina. Imagen: www.violetaparra.cl

Yo no sé qué decir en esta hora
La cabeza me da vueltas y vueltas
Como si hubiera bebido cicuta
Hermana mía.

Dónde voy a encontrar otra Violeta
Aunque recorra campos y ciudades
O me quede sentado en el jardín
Como un inválido.

El autor:

Matías Montenegro. Leo un poco y escribo menos que poco. Antes quería ser profesor de castellano, estudié psicología y hoy intento colaborar con que construyamos un país más justo. Se supone que soy el computín de Terminal.

Dejanos tu comentario